IdT – Les idées du théâtre


 

Préface

Primero tomo de las comedias del doctor Iuan Pérez de Montalbán

Pérez de Montalbán, Juan

Éditeur scientifique : Demattè, Claudia

Description

Auteur du paratextePérez de Montalbán, Juan

Auteur de la piècePérez de Montalbán, Juan

Titre de la piècePrimero tomo de las comedias del doctor Iuan Pérez de Montalbán

Titre du paratexteA todos los que leyeren. Prólogo largo

Genre du textePréface

Genre de la pièceRecueil de comedias

Date1635

LangueEspagnol

ÉditionMadrid, Imprenta del reino, a costa de Alonso Pérez de Montalbán, 1635, in-4°. (Numérisation en cours)

Éditeur scientifiqueDemattè, Claudia

Nombre de pages4

Adresse source

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Mise à jour2015-04-03

Mots-clés

Mots-clés français

ReprésentationDirecteurs de troupes ; tablado

RéceptionReprésentation / publication ; théâtre à voir / théâtre à lire ; publication et législation / infraction ; fausses attributions

ExpressionPureté de la langue castillane

Relations professionnellesRelations entre auteurs dramatiques, metteurs en scène et troupes ; relations entre auteurs dramatiques, libraires et les imprimeurs ; transmission et altération des comedias ; circulation des comedias

Mots-clés italiens

RappresentazioneDirettori di compagnie ; scena

RicezioneRappresentazione / pubblicazione ; teatro da vedere / teatro leggere ; pubblicazione e legislazione / infrazioni ; false attribuzioni

EspressionePurezza della lingua castigliana

Rapporti professionaliRelazione tra drammaturghi, direttori di compagnie e compagnie ; relazioni tra drammaturghi, librai e stampatori ; trasmissione e corruzione delle commedie ; circolazione delle commedie

Mots-clés espagnols

RepresentaciónRepresentantes ; tablado

RecepciónRepresentación / publicación ; teatro para ver / teatro para leer ; publicación y legislación / infracciones. ; falsas atribuciones

ExpresiónPureza de la lengua castellana

Relaciones profesionalesRelaciones entre dramaturgos, directores de compañías, y compañías ; relations entre dramaturgos, libreros e impresores ; transmisión y adulteración de las comedias ; circulación de las comedias

Présentation

Présentation en français

Le premier tome des comedias de Montalbán voit le jour à un moment où l’auteur est déjà connu et se trouve au cœur de l’une des plus féroces polémiques littéraires de son temps, dont la publication de son ouvrage Para Todos en 1632 est à l’origine. Dans sa préface, Pérez de Montalbán dresse un portrait du monde chaotique de l’édition du théâtre au XVIIe siècle, une situation qui aurait pour conséquence, selon lui, le manque d’attention porté à l’impression des œuvres quand elles sont éditées séparément (en « sueltas »1). Le prologue est pour l’auteur l’occasion d’affirmer ses inquiétudes, devant le danger que font courir aux comedias l’incurie des acteurs et des directeurs de compagnie, et la cupidité des libraires et des imprimeurs – à cause desquels les textes sont corrompus, au préjudice des auteurs. Ce sont ces raisons qui l’ont poussé à faire imprimer ses comedias, les douze premières dans le Primero tomo de comedias, qui sera suivi d’un Second tome posthume2. Il souligne en outre la nécessité d’une lecture privée de ces comedias, pour pouvoir bien juger de leur valeur : de fait, grâce aux techniques de représentation des acteurs, n’importe quelle comédie semble réussie. Il en profite pour annoncer la deuxième partie de Para Todos, qui en réalité ne verra jamais le jour. Les nombreuses attaques reçues ne l’ont pas découragé ; au contraire, son écriture sort grandie de ces critiques, qu’il attribue à l’envie, du fait du grand nombre des éditions de ses œuvres (dix en deux ans) et du succès remporté auprès d’un public varié. Enfin, selon Montalbán, son volume de comedias contribue à enrichir le castillan sans entamer sa pureté, comme cela arrive dans les œuvres de certains auteurs qui, paradoxalement, se déclarent défenseurs de la langue.

(Traduction de Muriel Elvira)

Présentation en espagnol

El primer tomo de comedias sale a la luz cuando el autor es ya conocido y se halla en el centro de una de las poémicas literarias más feroces a raíz de la publicación de su Para Todos en 1632. En su texto preliminar Pérez de Montalbán nos da un retrato del caótico mundo editorial del teatro del s. XVII que causaría según el autor una falta de atención en la impresión de las obras sueltas3. El prólogo le sirve al autor para vocear sus preocupaciones acerca del peligro que corren las comedias a causa del descuido de los representantes, de los directores de las compañías y de la codicia de los libreros e impresores que hacen que se corrompan los textos en detrimento de los autores. Estas razones lo empujaron a imprimir sus comedias, las doce primeras en el Primer Tomo de comedias, al que seguirá un Segundo Tomo póstumo4. Además subraya la necesidad de una lectura privada de estas comedias para evaluar propiamente su alcance puesto que las técnicas de representación de los actores hacen que toda comedia parezca un acierto. Al mismo tiempo anuncia la segunda parte del Para Todos, que en realidad no verá nunca la luz. Los numerosos ataques recibidos no lo desanimaron; por el contrario, su escritura se crece frente a las críticas, que él juzga nacidas de la envidia ante el gran número de ediciones, (seis en dos años), y el éxito entre un público variado. Por último, según Montalbán, su volumen de comedias contribuye a reforzar la lengua castellana sin estragar su pureza, como acaece en las obras de algunos autores que se declaran, paradójicamente, defensores del idioma.

Texte

A todos los que leyeren, Prologo largo.

Porque no se puede decir mucho en pocas razones.

{4r} El descuido que tienen los representantes en guardar sus comedias ocasiona a que anden de mano en mano bien vendidas y mal copiadas, porque los que hurtan nunca están despacio y la prisa pocas veces hizo cosa buena, de donde resulta que las hagan otras compañías en daño de los autores que las compraron y en descrédito de los ingenios que las escribieron, porque los unos las topan hechas, con que pierden su ganancia, y los otros las hallan defectuosas, con que aventuran su reputación5. Grande es este daño, pero no el mayor, porque a esto se sigue que la codicia de los libreros y la facilidad de los impresores, no hablo con todos, sino con algunos, aunque las ven imperfectas, adulteradas, y no cabales, atentos a su interés solamente, las imprimen sin consentimiento de la parte, sin privilegio de su Majestad, y sin licencia de su Real Consejo6, delito que se repite cada día, no sólo en los Reinos de otra jurisdición, sino en muchas ciudades de la nuestra, y particularmente en Sevilla, donde no hay libro ajeno que no se imprima, ni papel vedado que no se estampe, hasta las cartillas, y el Arte7, con ser mercedes concedidas por su Majestad para la fábrica de la Iglesia mayor de Valladolid y para el sustento del Hospital General de esta villa. No digo esto porque me lo han dicho, sino porque yo lo he visto con los ojos, y cuando sea menester lo diré, señalando con el dedo a los delincuentes, que a vueltas del interés nos quitan la honra, y con más des{4v}caramiento de las comedias que adquieren por malos medios ; porque como las imprimen por originales apócrifos y por ahorrar papel las envuelven en cuatro pliegos aunque hayan menester ocho, salen llenas de errores, barbarismos, despropósitos y mentiras hasta en el nombre, atribuyéndome muchas que no son mías, vanidad muy enojosa para mí, porque si son buenas, les usurpo la gloria a sus dueños y si malas me desacredito con quien las compra8. Por esta, y otras causas, para desengañar a los curiosos y desmentir a los que profanan nuestros estudios, me reduje a imprimir las mías, empezando por estas doce, que es el tomo, lectores míos, que os consagro para que las censuréis en vuestro aposento, que aunque parecieron razonablemente en el tablado, no es crédito seguro, porque tal vez el ademán de la dama, la representación del héroe, la cadencia de las voces, el ruido de los consonantes, y la suspensión de los afectos, suelen engañar las orejas más atentas, y hacer que pasen por rayos los relámpagos porque como se dicen aprisa las coplas y no tiene lugar la censura para el examen, quedan contentos los sentidos pero no satisfecho el entendimiento9. Después de este te prometo la segunda parte del Para todos10 que aunque me pudieran desanimar tantas sátiras, objecciones, calumnias y apologías, me templaron la mohína para proseguir el asunto los aplausos de los entendidos, los agradecimientos de los señores, los parabienes de los religiosos, los elogios de los desapasionados y sobre todo el haberse hecho en espacio de dos años seis impresiones, tres en Castilla, dos en los Reinos, y una en Bruselas11, que es mucho siendo tan general la falta del dinero y habiendo muchos libros del mismo genio que se venden pero no se compran12. Algunos melindrosos se han enfadado del título de Para todos, y a mi parecer sin razón porque supuesto que trata de todas las materias que profesan todos, «Para todos» se debe llamar y no de otra manera ; porque decirle «Para muchos», es bueno, pero no es lo más, «Para algunos» es algo, pero no es mucho, y «Para ninguno», ni es mucho, ni poco, porque no es nada13. Lo cierto es que no se pudrieron tanto de la novedad del nombre como del acierto del libro, que siempre fue delito en todas edades el crecer para los que se quedan atrás ; triste de aquel que escribiere con tan poco ruido que nadie le haga pesadumbre, que vivir sin emulaciones, no es felicidad, sino desprecio. Buen ejemplo tenemos en los libros, que los malos {5r} son bien quistos, porque aun no merecen el cuidado de la ira, y los buenos son mormurados, porque les está acechando la envidia, para aojarles con el ceño, ya que no puede con el odio, que antes sirve de tercero de sus mejoras, bien así como el oro que al confuso tropel de los martillos y al escandaloso furor de las brasas debe más quilates que a las brutas delicias de la peña que le dio abrigo. Pues si esto es así, ¿de qué sirve temer las detracciones, si las más veces procede nuestra generosidad de sus ruindades, fuera de que ya es costumbre, o tema de la naturaleza, que cuanto hay criado tenga alguacil, que no sólo le persiga, sino que le destruya ? Pues a los edificios hienden los rayos, a los molinos llevan las crecientes, a los ganados enferma la humedad, a los árboles daña el gusano, a los panes abrasa la langosta, a las viñas deshace el granizo, a la madera desentraña la carcoma, a las colmenas roban los zánganos y a los hombres matan los enojos. Sin escusarse de este género de competencia aun los animales más feroces, pues siempre andan de pendencia la onza con el león, el rinoceronte con el cocodrilo, el águila con el avestruz, el gerifalte con la garza, el sacre con el milano, el oso con el toro, el lobo con la yegua, el hombre con el hombre, y todos con la muerte14. Esto supuesto, vengan trabajos y calumnias que nos empaten el sosiego, que es casi desdicha ser siempre un hombre venturoso porque parece que no le halla capaz el hado para sufrir los azares de la fortuna. Mucho me he dilatado, y así lo dejo con decir que la naturaleza da la sangre, los padres el patrimonio, los premios la maña, y la fama la virtud y los oyentes discretos. Esta debo a vosotros, oh favorables lectores míos, si bien os la merezco, porque siempre me habéis visto reverenciar a los mayores, competir con los iguales y hablar bien de todos ingenuamente, que no es poco en siglo que se tiene por virtuoso el que no tiene vicios, aunque no tenga virtudes, y por hombre de buen lenguaje el que no habla mal de nadie, aunque no diga bien de ninguno. Y así fio de vuestra piedad cortesana la heroica acogida de este primer tomo, siquiera para animarme a que os ofrezca muchos que os entretengan con estudios diferentes, con historias ejemplares, y con varios poemas en verso y prosa sin estragar la pureza de nuestra elegantísima lengua castellana, como hacen muchos, introduciendo vocablos nuevos, voces extranjeras, idiomas latinos, adjetivos supuestos, verbos advene{5v}dizos, frasis no entendidas y locuciones desbaratadas15. Y es lo bueno que los propios que vituperan esta confusa jerigonza son los que más usan de ella, sin conocer que cometen el delito que acusan y predican en lo mismo que pecan. Dios, por quien es, les alumbre el entendimiento para que mueran con su lengua; a vosotros os dé felices años de vida, y a mí lugar y tiempo para pagaros tanto género de favores como de todos recibo ya en la estimación de mi nombre, ya en el despacho de mis libros, ya en el aplauso de mis comedias, porque os doy infinitas gracias. Valete.