IdT – Les idées du théâtre


 

Préface

Segundo tomo de las comedias

Quintana , Francisco de

Éditeur scientifique : Demattè, Claudia

Description

Auteur du paratexteQuintana , Francisco de

Auteur de la piècePérez de Montalbán, Juan

Titre de la pièceSegundo tomo de las comedias

Titre du paratexteAl que leyere estas comedias

Genre du textePréface

Genre de la pièceRecueil de comedias

Date1638

LangueEspagnol

ÉditionMadrid : Imprenta del Reino, a costa de Alonso Pérez de Montalbán, 1638, in-4°. (Lien vers l’édition numérisée bientôt disponible)

Éditeur scientifiqueDemattè, Claudia

Nombre de pages4

Adresse sourcehttp://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02585029870270839649079/036130.pdf

Fichier TEIhttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/tei/Montalban-SegondoTomo-Preface.xml

Fichier HTMLhttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/html/Montalban-SegondoTomo-Preface.html

Fichier ODThttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/odt/Montalban-SegondoTomo-Preface.odt

Mise à jour2012-12-04

Mots-clés

Mots-clés français

GenreDéfinition de la Comedia et de la Tragédie imitation ; miroir ; vérité

ScenographieCothurnes (tragédie) ; sabots (comedia)

FinalitéUtilité morale

Mots-clés italiens

GenereDefinizione della Comedia e della Tragedia ; imitazione ; specchio ; verità

ScenografiaCoturni (tragedia) ; zoccoli (commedia)

FinalitàMorale

Mots-clés espagnols

GéneroDefinición de la Comedia y de la Tragedia ; imitación ; espejo ; verdad

EscenografiaCoturnos (tragedia) ; zuecos (comedia)

FinalidadMoral

Présentation

Présentation en français

Quand Juan Pérez de Montalbán meurt prématurément à trente-six ans, Francisco de Quintana, son ami intime, écrivain comme lui, retrace la carrière littéraire du poète et énumère ses principales œuvres. Quitana justifie son choix de n’avoir rassemblé dans ce tome que des comedias, alors que Montalbán a pratiqué tous les genres dans son œuvre, par des citations d’auteurs classiques qui ont écrit sur l’opportunité de composer des comedias : Elie Donat, Aristote, Pierio Valeriano, entre autres, ont défendu la comedia en disant qu’elle était un miroir de la vie quotidienne, alors que la tragédie imite de grandes actions. Il faut ajouter à cela que la comedia doit être bien écrite, raison pour laquelle il est recommandé de lire celles de Montalbán, qui non seulement proposent des actions louables sur des thématiques sacrées, mais qui sont en outre composées avec le plus grand soin. Si en quelque endroit le lecteur venait à remarquer une faute de style, cela viendrait du fait qu’il s’agit d’œuvres de jeunesse, puisque Pérez de Montalbán a écrit ses premières pièces à l’âge de dix-sept ans. Quintana nous avertit que c’est le père de l’auteur, Alonso Pérez, qui s’est chargé de faire imprimer ces douze comedias, puisque le poète mourut un an et demi plus tôt d’une maladie qui l’empêcha d’y travailler.

Présentation en espagnol

Francisco de Quintana, amigo íntimo de Juan Pérez de Montalbán y escritor como él, recuerda la carrera literaria del poeta y enumera sus principales obras con motivo de su temprana muerte a los treinta y seis años. Para justificar el hecho de que en este tomo se recojan tan sólo comedias a pesar de que Montalbán recorrió varios géneros en sus obras, Quintana utiliza a los autores clásicos que escribieron sobre la oportunidad de componer comedias: Elio Donato, Aristóteles, Pierio Valeriano, entre otros, defendieron la comedia por retratar la vida cotidiana y la tragedia por imitar acciones grandes. A esto se debe añadir que la comedia tiene que escribirse cuidadosamente y por esto es aconsejable leer las comedias de Montalbán que no sólo proponen acciones loables además de temáticas sagradas, sino que están compuestas con esmero. Si en algún momento el lector notare una falta de estilo, sería atribuible al hecho de tratarse de obras escritas en muy temprana edad, ya que Pérez de Montalbán escribió sus primeras comedias a partir de los diecisiete años. Quintana nos advierte que es el padre del escritor, Alonso Pérez, quien se ocupa de entregar a la imprenta estas doce comedias ya que el poeta ha muerto después de año y medio de enfermedad que le imposibilitó trabajar.

Texte

Al que leyere estas comedias.

{NP1} Murió en su florida juventud el poeta Tibulo, y otro poeta, que fue el Salmonense, celebró su muerte anticipada en los versos suaves de una elegía elocuente, donde entre otros afectos, manifiesta su dolor, y dice así :

At sacri vates et divinum cura vocamur,
sunt et qui nos numen habere putent.
Scilicet omne sacrum mors importuna profanat,
omnibus obscuras inicit illa manus1.

A los poetas nos reputan por una cosa sagrada. Dicen que corremos por especial cuidado de los dioses, y aun hay quien juzgue que tenemos algo de deidad, mas desengáñalos a nuestra costa la muerte, pues atreviéndose a lo que ellos llaman sagrado, a todos hiere con sus oscuras manos. Déjase aquí llevar mi atención a aquel epíteto, que da de oscuras a las manos de la muerte, y confieso que tiene elegancia y propiedad, porque ¿ qué cosa hay que en las manos de la muerte no se oscurezca ? La vida falta, la amistad, si no es muy firme, se hiela, la hacienda o se deshace o se reparte, el nombre se oscurece y todo llega fácilmente a los umbrales del tirano olvido. Sólo me causa novedad que dijese esto hablando de un poeta tan célebre como fue Tibulo, pues ellos con su nombre se resisten a toda la oscuridad de la muerte y con sus escritos a toda la tiranía del tiempo. Por lo menos no lo diré yo así {NP2} de nuestro insigne ingenio y nuestro ilustre y docto poeta, el doctor Juan Pérez de Montalbán, pues aunque la muerte ha podido oscurecerle a los ojos comunes, humedeciéndolos con tan general sentimiento, en solos treinta y seis años de su edad, no podrá a lo menos oscurecer su nombre a tantas provincias gloriosamente dilatado, porque la resistirán invencibles tantos escritos impresos, hijos nobles de su ingenio lucido, o sean las líneas de su tierna edad, así llamo a sus novelas2, donde probó gustosamente la pluma para escribir otros asuntos, o sean los tomos de sus aplaudidas comedias3, o en más grave estilo el Orfeo4, y los elogios a Lope de Vega Carpio5, o finalmente en más serios discursos, el San Patricio6, el Para Todos7, y un Arte de bien morir que dejó comenzado, materia bien a propósito para que viésemos cuanto trataba de disponer la suya, quien solicitaba prevenciones a la muerte de todos. Y cuando los demás faltaran, pudieran conseguir tan lucidas demostraciones de su dueño este tomo último de comedias que son doce faroles lucidísimos contra cuya claridad aun las manos de su muerte no podrán ser oscuras. La comedia, escrita como se debe escribir, siempre fue provechosa, porque, como la define Donato, coligiéndolo del príncipe de la elocuencia latina: Comedia est imitatio vitæ, speculum consuetudinis Imago veritatis8. Pues al modo que atentos a un espejo reconocemos las líneas verdaderas por las especies que nos representa, así en la comedia atendemos las imitaciones de las cosas loables y el cuidado con que debemos vivir en los riesgos de las cosas indignas. La tragedia, dice Aristóteles en su Poética, est imitatio studiosæ et perfectæ actionis9. Es imitación de acciones grandes, cuales deben ser los asuntos trágicos, de don{NP3}de se originó usar en ellas de coturnos, calzado generoso, a diferencia de los zuecos cómicos, y no es de leve interés esta imitación, pues como dijo Giraldo, in ea vitæ documenta sunt, nam si pauper es inopiam ferre disces à Telepho, si cæcus à Phineo10. Si esto es lo que hace la comedia cuidadosamente escrita, en este tomo se hallará todo con atención particular de su Autor, al tiempo de escribirlas, pues demás de ser algunas de ellas de asuntos sagrados, las que no lo son servirán a la advertencia y al conocimiento de la vanidad del amor humano, de quien dice Pierio, que los Onocritas para declarar el de una mujer pintaban la llama de una vela encendida, en que significan su debilidad, su inconstante naturaleza, y su mudable condición al soplo fácil de cualquiera nuevo antojo11. Hallaránse en estos doce desvelos mil repetidas pruebas del penoso dolor, por no decir de la desesperada locura, de los que se dejan llevar tiranamente de sus deseos para experimentar en sí mismos una guerra cruel en su mayor ocio, y una enemistad dulce, donde asiste todo posible dolor, como dijo el otro poeta: Nox hyems longæquæ viæ sæuique labores. Mollibus his castris, & dolor omnis inest12. Esto es lo que intentó este ingenio grande: si se hallare entre las demás alguna comedia en que parezca que desdice del estilo que después observó, fácilmente respondo que fue parto de sus primeros años pues cuando la escribió apenas tenía diez y siete13 ; y ha sido acertado acuerdo dar a la estampa las primeras flores de este ingenioso pensil para que se vea cuán natural era su hermosura, aun antes que llegase la cultura de más experimentada edad y la noticia de mayores estudios. Dándose estaban a la estampa cuando la muerte nos le quitó ; o para {NP4} que él tuviese descanso felicísimo, así nos lo prometemos cuantos sabemos sus prevenciones antes que la enfermedad de su frenesí se le confirmase de que padeció después año y medio, o para que sus amigos granjeásemos nuevo dolor en la última pérdida de su ya casi apagada luz. Digo que a este tiempo de su muerte se daban a la estampa estos partos lucidos de su entendimiento, para ocasionarme a afirmar que fue piedad de su padre Alonso Pérez de Montalbán que quiso darnos así para un sentimiento doce consuelos y para un dolor doce alivios, restaurándonos en estos ingeniosos conceptos unas amables similitudes del ingenio que con irrevocable ansia perdimos, si no es que fuese para que juntando al entretenimiento de estas materias, la memoria de la muerte de su Autor, atendamos con obligaciones cristianas lo que dijo en otra ocasión un gentil con sola la luz de la razón, y es que ninguna cosa alegre, ningún entretenimiento apacible, ningún ejercicio gustoso se debe gozar sin la memoria de la muerte.

Pange toros, pete vina, rosas cape, tinguere nardo.
ipse iubet mortis te meminisse deus14.

Uno y otro espero ver conseguido y últimamente que este tomo se recibirá con el gusto que los demás, para que tengan todos, como un mismo lucido dueño y un mismo suave estilo, una misma justa estimación y unos mismos aplausos merecidos.