IdT – Les idées du théâtre


 

Dédicace

Parte tercera de las comedias del maestro Tirso de Molina (recogidas por don Francisco Lucas de Ávila)

Don Francisco Lucas de Avila (?) ; Tirso de Molina

Éditeur scientifique : Meunier, Philippe

Description

Auteur du paratexteDon Francisco Lucas de Avila (?) ; Tirso de Molina

Auteur de la pièceTirso de Molina

Titre de la pièceParte tercera de las comedias del maestro Tirso de Molina (recogidas por don Francisco Lucas de Ávila)

Titre du paratexteA don Julio Monti, caballero milanés, único patrón del dueño deste libro

Genre du texteDédicace

Genre de la pièceRecueil de comedias

Date1634

LangueEspagnol

ÉditionTortosa, a costa de Pedro Escuer, mercader de libros en Zaragoza, 1634, in-4°

Éditeur scientifiqueMeunier, Philippe

Nombre de pages2

Adresse sourcehttp://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/07038409722439417832268/index.htm

Fichier TEIhttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/tei/Tirso-TerceraParte-Dedicace.xml

Fichier HTMLhttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/html/Tirso-TerceraParte-Dedicace.html

Fichier ODThttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/odt/Tirso-TerceraParte-Dedicace.odt

Mise à jour2015-01-20

Mots-clés

Mots-clés français

RéceptionSuccès ; histoire éditoriale

MetadiscoursAbus de la dédicace

ActualitéDémêlés de l’auteur avec la censure de 1625

AutreHétéronyme (don Lucas de Ávila) ; métaphore du vers à soie et de la toile (le poète et la comedia)

Mots-clés italiens

RicezioneSuccesso ; storia editoriale

MetadiscorsoAbuso della dedica

AttualitàProblemi dell’autore con la censura del 1625

AltriEteronimo (don Lucas de Ávila) ; metafora del baco di seta e della tela (il poeta e la comedia)

Mots-clés espagnols

RecepciónÉxito ; historia editorial

MetadiscursoAbuso de las dedicatorias

ActualidadProblemas del autor con la censura de 1625

OtrasHeterónimo («don Lucas de Ávila») ; metáfora del gusano de seda y de la tela (el poeta y la comedia)

Présentation

Présentation en français

L’intérêt de cette dédicace ne réside pas tant dans les allusions à mots couverts de Tirso de Molina à ses démêlés avec la Junta de Reformación et avec ses détracteurs envieux – justifiant ainsi l’éloge fait au dédicataire pour la protection généreuse qu’il a apportée – que dans ce qu’il faut bien appeler le masque onomastique ou l’hétéronyme « Francisco Lucas de Ávila ». Il faut, en effet, se demander pourquoi personne ou presque personne n’a jamais cru en la fiction de ce neveu tombé du ciel pour publier ses pièces de théâtre. C’est que Tirso de Molina fait tout pour que l’on n’y croie pas, ce qui, d’ailleurs, n’a pas échappé en son temps à Emilio Cotarelo y Mori qui relève que l’on trouve dans Deleitar aprovechando la même image du vers à soie qui « extrait de sa propre substance les toiles prodigieuses qui ornent les palais » ; métaphore filée qui permet de structurer l’ensemble du texte liminaire (« écheveaux », « cocons », « filer », « tissu », « papillon »).

L’invention du pseudo-neveu permet à Tirso de Molina de sauver les apparences, c’est-à-dire de respecter les injonctions de la Junta de Reformación qui en principe lui interdit d’écrire des comedias « ni aucun autre genre de vers profanes », bien que l’on sache qu’il écrira cinq autres pièces, œuvres, il est vrai, non destinées au public des corrales. Mais, en fait, elle lui offre surtout l’occasion de revendiquer en toute liberté et non sans dérision sa condition et son statut de poète – au sens étymologique du terme –, et, qui plus est, de poète d’une grande fécondité, lequel peut se targuer d’avoir écrit quatre cents comedias. Telle est la stratégie de l’hétéronyme qui, faisant d’une pierre deux coups, lui sert à peu de frais à régler ses comptes avec ses ennemis – détracteurs et plagiaires.

Présentation en espagnol

El interés de esta dedicatoria no estriba tanto en las alusiones encubiertas de Tirso de Molina a sus problemas con la Junta de Reformación y con aquellos envidiosos detractores, con lo cual se justifica el elogio hecho al dedicatario por el amparo generoso ofrecido, como en lo que es preciso llamar la máscara onomástica o el heterónimo « Francisco Lucas de Ávila ». Lo cierto es que hay que preguntarse por qué nadie o casi nadie nunca creyó en la ficción de ese sobrino caído del cielo para llevar a bien la publicación de las piezas de su tío. En realidad, Tirso se las arregla para que su ficción no sea credible, lo que por cierto no se le escapó en su tiempo a Emilio Cotarelo y Mori, quien apunta en su edición de las comedias del Maestro que en Deleitar aprovechando se encuentra la misma imagen de « el gusano de seda que saca de su sustancia misma las telas prodigiosas que adornan alcázares » ; metáfora continua que permite estructurar todo el texto liminar (« madejas », « capullos », « hilar », « telas », « mariposa »). ; La invención del presunto sobrino le permite a Tirso de Molina salvar las apariencias, esto es, respetar las conminaciones de la Junta de Reformación que en principio le prohíbe escribir comedias « ni otro ningún género de versos profanos », aunque se sabe que el mercedario escribirá otras cinco piezas, no destinadas, por cierto, al público de los corrales. Pero en rigor la Junta le brinda sobre todo la oportunidad de reivindicar con la libertad de la máscara onomástica, y no sin cierta irrisión, su condición y estatuto de poeta – en el sentido etimológico de la palabra – y además, de poeta fecundísimo, el cual puede preciarse de haber escrito mas de cuatrocientas comedias. Esta es la estrategia del heterónimo que, matando dos pájaros de un tiro, le sirve, ahorrando medios, para ajustar cuentas con sus enemigos – detractores y plagiarios.

Texte

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A don Julio Monti, caballero milanés1, único

patrón del dueño de este libro.

{NP1} El hurto, digno sin duda de alabanza más que de vituperio, que como ladrón doméstico de mi tío, autor de estas doce comedias, hice el verano pasado2, fiándome sus originales, me parece quedará restituido con mejoras llevándosele a V[uestro] S[eñor] porque me consta de su misma boca que es tan dueño de los aliños3 de su pluma como de todas sus acciones. Advertí que muchas veces ponderaba las liberalidades de que a V[uestro] S[eñor] le es deudor, tanto más de estima cuanto el agrado y gusto con que las ejecuta, se aventaja a la estrechez de muchos, que apurados más de la reputación que de la voluntad en los beneficios que hacen, pierden por las circunstancias el agradecimiento que se les debe, porque hay favores con tanta cáscara de dificultades y asperezas que cuando el necesitado los consigue, no tiene dientes ya con que facilitarlos para digerirlos. Dichoso V[uestro] S[eñor] como en todas en esta parte, pues se lleva, apacible y liberal, no menos que el agrado eterno, pues afirma el mayor predicador que Hilarem datorem diligit Deus4.

Valíase el maestro mi tío a este propósito, por hablar al uso que ha conmutado las sentencias en comparaciones, del símil del gusano de seda y con la propiedad que acostumbra, metaforizaba las suyas aplicándolas a su intento, porque decía parecer prodigio digno de admirarse que siendo este misterioso animalejo de tan menuda corpulencia en su semilla que la de la mostaza celebrada por boca del mismo Dios es en su comparación gigante, con todo eso en sus estudios5 es tan pródigo que se atreve a vestir los templos y los alcázares, las tiaras y coronas de lo más precioso que reservó el Sumo Artífice para su culto, y profanó en el suyo la vanidad humana. Pero proseguía diciendo que era cosa extraña que viviente tan útil necesitase en sus principios y en la pequeñez de aquellos granillos en que virtualmente se atesora su ser vegetal y sensitivo, del calor y amparo de los que libran su interés en sus tareas; pues en las provincias donde con más fecundidad se crían, no se tienen en menos las bellezas de mayor jerarquía por fomentarlos y darles abrigo, envueltos en un papel entre sus delicados senos. Allí de insensibles ya vivientes se trasladan al alimento de las hojas que siendo símbolo de la prudencia6, califican el admirable acuerdo de su elección hasta en el manjar que escogen. Duermen a tiempos para hilar más alentados en otros, no materias advenedizas hurtadas a los campos sino sus entrañas propias. Lábranse mausoleos de fábrica más prodigiosa que la que se ensoberbeció con el blasón de milagro7. Requieren sus jornales tiempos favorables y serenos, porque de modo los sobresaltan los tempestuosos que necesitan de músicas y regocijos caseros para divertirse de las inclemencias elementa[l]es. Y acabada su obra con su vida (tanto aborrecen al ocio) se sepultan en ella para resucitar después cada uno fénix mariposa. El que [fue] primero gusano sin estima, arguye evidencias contra estadistas blasfemos que indignos de los espíritus que los diferencian de los brutos, niegan la inmortalidad privilegiada de la muerte.

Los ingenios pues, proseguía, que mejorados en tercio y quinto por la naturaleza, se amilanan tan desvalidos a la presencia de la fortuna que en la graduación de la soberbia son no más que átomos humanos, relieves imperceptibles a los ojos de la presunción. Mientras no tienen quien al abrigo de su amparo los vivifique y saque de simiente, quedándose en ella perecen con sus dueños sus discursos. Y sucediérame lo mismo a no hallar el socorro, {NP2} que a otros le falta, mi dicha en la pródiga afabilidad del señor don Julio, en cuyo patrocinio puedo prometerme alientos para tejer curiosidades que a la luz de su fama vuelen mariposas8 hasta la inmortalidad que la penuria descompone.

Esto le escuché muchas veces, y no pocas ocupado en el desempeño de sus deseos, [sé] yo que cumplirán estudios más considerables sus esperanzas. Entretanto, pues, que estas [se] perfeccionan (aunque sé yo que ha de costarme no pocas reprehensiones) saco a volar sin noticia, debajo de las alas de V[uestro] S[eñor], estas doce comedias; o, para no salir de la metáfora, le presento esta docena de madejas que desenvolví de sus capullos, en cuya labor9 engañaba melancolías, los asuetos10 del tiempo más útilmente empleado a que le llevan inclinaciones de su juventud curiosa. No medianamente ha de sentir el ver peregrinar de nuevo su nombre en anagramas11 por tanto tribunal de censuradores : que aunque dichosos en esta parte los que andan en tantas manos con general aprobación de todos, le aseguran deste recelo; había ya con las canas retirado las musas profanas al sagrado del arrepentimiento12, mejorándolas de estilo y asuntos. Dos lustros han corrido en que ni importunaciones de interesados ni preceptos acreedores han podido obligar sus sales a que reiteren sazones del teatro. Jubiladas pues de él, atreve mi confianza l[a]s presentes a plaza más desahogada. Cúlpenme los escrupulosos a mí, mas no a su artífice, que las faltas que registraren los atentos, como no lo son en los borradores de donde las he trasladado, no deben correr por cuenta suya ; que yo para librarle de los que no se satisfacieren desta escusa, presidié13 su título en el valle humilde [de] su dueño, con los dos montes colaterales que le defienden seguro entre los brazos [de] las armas y las letras cuyas alabanzas de puro veneradas, solamente encarecidas del silencio remite la pluma a la admiración, para más extendidos elogios que los ceñidos dos en este breve reconocimiento.

Gusano es su autor de seda : de su misma sustancia ha labrado la numerosa cantidad de telas, con que cuatrocientas y más comedias vistieron por veinte años a sus profesores14, sin desnudar, corneja15, ajenos asuntos ni pensamientos adoptivos. Tempestades y persecuciones envidiosas procuraron mal lograr los honestos recreos de sus ocios, y yo sé de alguna borrasca que a no tener a V[uestro] S[eñor] por santelmo16 diera con él a pique. A todos les consta velint, nolint17, del caudal de su autor, de la apacibidad y propensión con que V[uestro] S[eñor] le defiende ; dilatarme en lo uno y otro merecerá respuesta de Agesilao al embajador prolijo, y me podrán decir : Eus hospes, necessaria, in non necessariam vteris18. Solo advierto a V[uestro] S[eñor] que no he seguido opinión usada de los que ahora imprimen dándole a cada comedia su ayo, por no dezir mecenas ; no tanto por ahorrarme de dedicatorias, que éstas son fáciles a costa de un par de latines, cuanto por no defraudarle a V[uestro] S[eñor] lo mismo que le presento. Que en las más novelas y farsas que he visto nuevamente estampadas, si cada padrino se lleva la que se le encomienda, vendrale a caber al patrón de todo el volumen no más que la hoja primera y el pergamino.

Estudios tiene V[uestro] S[eñor] repartidos por horas, tan lucidos cuanto generosos, que abrasan las dos opuestas profesiones de la pluma y de la espada ; pero tan desahogados en ellos, que no le faltará a este libro las suyas, a V[uestro] S[eñor] el agrado que en todas, a su autor el acogimiento que siempre, ni a mí el premio desta osadía, que es solo pagar por mi tío alguno de tantos réditos como reconocen sus empeños, etc.

D. Francisco Lucas de Ávila