IdT – Les idées du théâtre


 

Dédicace

Cuarta parte de comedias nuevas de don Pedro Calderón de la Barca, Caballero de la Orden de Santiago

Calderón de la Barca, Pedro

Éditeur scientifique : Quero, Fabrice

Description

Auteur du paratexteCalderón de la Barca, Pedro

Auteur de la pièceCalderón de la Barca, Pedro

Titre de la pièceCuarta parte de comedias nuevas de don Pedro Calderón de la Barca, Caballero de la Orden de Santiago

Titre du paratexteDedicadas a un amigo ausente

Genre du texteDédicace

Genre de la pièceRecueil de comedias

Date1672

LangueEspagnol

ÉditionEn Madrid. Por Ioseph Fernández de Buendía. A costa de Antonio de la Fuente, mercader de libros. Véndese en su casa enfrente de San Felipe, y en Palacio, 1672, in-4°. (Lien vers l’édition numérisée bientôt disponible)

Éditeur scientifiqueQuero, Fabrice

Nombre de pages6

Adresse sourcehttp://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/13538396545831500976613/031502.pdf

Fichier TEIhttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/tei/Calderon-CuartaParte-Dedicace.xml

Fichier HTMLhttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/html/Calderon-CuartaParte-Dedicace.html

Fichier ODThttp://www.idt.paris-sorbonne.fr/odt/Calderon-CuartaParte-Dedicace.odt

Mise à jour2014-12-17

Mots-clés

Mots-clés français

RéceptionSuccès / échec

Relations professionnellesStatut de l’auteur ; propriété littéraire ; fausses attributions ; liste des pièces faussement attribuées à Calderón ; errata ; pièces incomplètes ; valeur marchande des œuvres ; circulation des copies apocryphes (apuntador ; memorión) ; publication sous le contrôle de l’auteur ; profit des libraires ; publication à Séville et Saragosse

AutreFinancement des œuvres de charité et des hôpitaux ; Antonio Manuel del Campo

Mots-clés italiens

RicezioneSuccesso / scacco

Rapporti professionaliStatuto dell’autore ; proprietà letteraria ; false attribuzioni ; errata ; opere incomplete ; valore mercantile delle opere ; circolazione delle copie apocrife (apuntador ; memorión) ; profitto dei librai ; publicazione sotto il controllo dell’autore ; lista delle opere falsamente attribuite a Calderon ; publicazione a Siviglia e Saragossa

AltriFinanziamento delle opere pie e degli spedali ; Antonio Manuel del Campo

Mots-clés espagnols

RecepciónÉxito / fracaso

Relaciones profesionalesEstatuto del autor ; propiedad literaria ; falsas atribuciones ; erratas ; piezas incompletas ; valor mercantil de las obras ; circulación de copias apócrifas (apuntador ; memorión) ; provecho de los libreros ; publicación bajo el control del autor ; lista de las obras falsamente atribuidas a Calderón ; publicación en Sevilla y Zaragoza

OtrasFinanciación de obras pías y hospitales ; Antonio Manuel del Campo

Présentation

Présentation en français

Dans la présente dédicace, Calderón évoque les conditions de la publication de son théâtre d’une façon comparable à ce qu’il fera un peu plus tard dans sa réponse à une demande du duc de Veragua1. Il dévoile à un ami avec lequel il s’entretient toutes les difficultés qu’entraînent la publication et la représentation des œuvres théâtrales. Dès la page de titre, cette Cuarta Parte indiquait d’ailleurs le degré d’intervention de l’auteur dans la publication de ces douze pièces, annoncées comme précédées d’« une préface de l’auteur dans lequel il détermine les comedias qui sont vraiment de lui ou non ». Calderón insiste également dans cette dédicace, ou préface, sur le préjudice causé aux auteurs que l’on dépouille de leur production ou à qui l’on attribue des ouvrages indignes de leur talent. À titre d’exemple, il invite à comparer le texte de sa comedia Le Comte Lucanor, établi sous sa direction, avec celui d’une publication pirate (la Parte quince) où seuls les premiers vers sont véritablement de Calderón.

Présentation en espagnol

En la presente dedicatoria, Calderón evoca las condiciones de publicación de su teatro tal como lo hará un poco más tarde en su respuesta a una petición del duque de Veragua2. Revela a un amigo con el que va conversando todas las dificultades que acarrean la publicación y la representación de obras de teatro. Ya desde la portada, esta Cuarta parte indicaba a este respecto el grado de intervención del autor en la publicación de doce obras precedidas por « un prólogo del autor, en que distingue las comedias que son verdaderamente suyas o no ». Calderón insiste asimismo en esta dedicatoria, o prólogo, sobre el perjuicio sufrido por autores a quienes se despoja de su producción o a quienes se atribuyen obras indignas de su genio. A título de ejemplo, invita a cotejar el texto de su comedia El conde Lucanor establecido bajo su dirección con el de una publicación pirata (la Parte quince) en la que sólo los primeros versos son en realidad de Calderón.

Texte

Comedias nuevas.

Cuarta Parte,

de don Pedro Calderón de la Barca.

Dedicadas a un amigo ausente

{2r} Mándame V[uestra] Merced, señor, y amigo mío3, que para sobrellevar la soledad a que le han reducido sus desengaños, le remita los libros inclusos en la memoria de su carta, y dejando en primera estimación aquellos que pertenecen a la continuada tarea de mayores estudios, a las generales noticias de la historia, y a la divertida curiosidad de buenas letras, pasa a que también le remita aquéllos que para desahogo de lo serio, desocupen algún pequeño espacio a lo jocoso, en cuya última línea, especialmente pone los libros de comedias, en que andan algunas mías esparcidas. Yo con el deseo de obedecer en todo, a pesar del dejo con que ya miro esta materia, y desimaginado, por el poco afecto que he puesto en andar en sus alcances, de lo que había de encontrar en ella, acudí a buscarlos, y no sólo hallé en sus impresiones, que ya no eran mías las que lo fueron, pero muchas que no lo fueron, impre{NP2v}sas como mías, no contentándose los hurtos de la prensa con añadir sus yerros a los míos, sino con achacarme los ajenos, pues sobre estar, como antes dije, las ya no mías, llenas de erratas, y por el ahorro del papel, aun no cabales, pues donde acaba el pliego, acaba la jornada, y donde acaba el cuaderno, acaba la comedia4, hallé, ya adocenadas5, y ya sueltas, todas estas que no son mías, impresas en mi nombre6.

Los triunfos de Joseph.

La paciencia de Job.

Las Vísperas Sicilianas.

La batalla de Sopetrán.

La roca del honor.

La Codicia rompe el saco.

La palabra en la mujer.

Mudanzas de la Fortuna.

Séneca y Nerón.

Saber desmentir sospechas.

San Juan de Dios.

La victoria de Fuenterrabía.

Del rey Abajo Ninguno.

El escándalo de Grecia.

El casamentero.

La respuesta está en la mano.

Amor con amor se obliga.

El rigor de las desdichas.

Del mal pagador en pajas.

El mayor rey de los reyes.

El rollo de Écija.

El tejedor de Segovia.

{3r} El conde don Sancho Niño.

El imposible fácil.

El saco de Amberes.

El mejor testigo el Rey.

El prodigio de Alemania.

El venturoso por fuerza.

Enseñar a ser buen rey.

El esclavo de María.

Los empeños que se ofrecen.

Los empeños de seis horas.

Los empeños de un plumaje.

El perdón castiga más.

Haz bien y guárdate.

La tercera de sí misma.

Los desdichados dichosos.

La española de Florencia.

Las canas en el papel. Y finalmente, El vencimiento de Turno, y Conde Lucanor.

He dejado estas dos para postreras, por ser los ejemplares que más afianzan la consecuencia de mis dos levantados testimonios, pues en cuanto a achacarme ajenos escritos, la del Turno lo firma de su nombre, cuando intitulada en el mío, acaba con esta copla.

Y así rindiendo al demonio

La roja sangre de Cristo,

Antonio Manuel del Campo

Da fin a Turno vencido7.

Y en cuanto a no ser mías, ni aun las que lo fueron, la {NP3v} de Lucanor lo dirá a su tiempo. Preguntaráme V. Merced, ¿que cómo se permite esto? Y responderé yo, que quién quiere que se meta en remediarlo, pues bien mirada al primer viso esta materia, ¿qué le importa a la república, que la comedia de Juan ande en nombre de Pedro, ni la de Pedro esté cabal, o adulterada? Y aunque mirada a segunda luz, tiene considerables inconvenientes, en daño de tercero, ¿quién quiere vuestra merced que se meta en advertirlos, el día que no los advierte la conciencia de quien no pudiendo ignorar que una comedia en su primera estimación cuesta al autor cien ducados, y si le sale mala, no vale el papel en que está escrita; y si buena, no hay precio con que pagarla, porque es un crédito abierto en todos los lugares donde llega nueva; y no pudiendo, digo otra vez, ignorar tampoco el ser hurtada, pues no es su dueño el que la vende, sino el apuntador que la traslada, o el compañero que la estudia, o el ingenio que la contrahace8? Con todo eso se la compra, con que dada a la estampa, la que ayer valía cien ducados en casa del autor, vale hoy un real en casa del librero9, cuyo menoscabo lleva tras sí el no averiguable precio de mañana. Y aún no es éste solo el inconveniente que resulta de que haya quien las hurte, porque hay quien las compre, pues creciendo precios, los segundos daños perjudican no menos cantidades, que cien mil ducados, y más, que vale su arrendamiento en cuatro años, con tan piadosa circunstancia, como estar situados a hospitales y obras pías10. Y siendo así, que la impresa comedia deste año arranca la raíz, que repetida pudiera dar frutos el que viene, {4r} ¿quien duda que su perjuicio obligue a restitución casi imposible?11 ¡O, señor, que son coplas, y no alhajas, y no hay que hacer escrúpulo de comprarlas, ni venderlas! ¿Quién te ha dicho, ignorante, que hay tan baja materia, que como sea caudal de uno, pueda otro disiparla? Y si no, dime, si tú con licencia de su dueño, y privilegio del Consejo imprimieras un libro de comedias, y otro subrepticiamente lo sacara a luz, ¿no pudieras en justicia repetir el daño? Pues ¿cómo quieres que sea parva materia cuando las compras, y materia grave cuando las vendes, y con segundo fraude a quien las lleva, pues prometes el crédito de uno, y entregas el de otro? Pero ¿quién me mete en ajenos procederes? Y pues a mí no me toca más que perdonarles la parte que me toca, volvamos al intento.

Viendo un amigo mío que la encomendada diligencia encontraba a cada paso los libros a docenas y los enfados a millares, me dijo: « pues no tiene remedio lo pasado, enmendad lo por venir. » « ¿Cómo? », le pregunté. Y él me respondió: « imprimiendo vos vuestras comedias, atajaréis la sinrazón de que otro las imprima. » « Si veis, le dije, que ya no las busco para enviarlas, sino para consumirlas, ¿cómo me aconsejáis el aumentarlas? » A que replicó: « Ni el recogerlas es posible, ni el que no crezcan fácil. Sabed que hay personas que de las últimas que aún no han corrido esa fortuna, tiene para imprimir un libro, y es tan atento, que por no daros pesar, se ha valido de mí, para que solicite vuestra permisión. » « No me habléis en ella, le dije, porque no he de darla. » « Pues tened entendido, prosiguió, que no es sola {NP4v}la persona por quien os pido quien las tiene, y que de no imprimirlas él en Madrid, donde con mi asistencia salgan menos erradas, será sin duda el que otros las envíen a Zaragoza, o a Sevilla, de donde vendrán sin poderlo vos remediar, como las demás, mal corregidas. » Viendo yo que el que empezaba en ruego acababa en amenaza, y amenaza tan factible, dándome no sé si al partido, o al despecho : « Haced vos lo que quisiéredes », le dije; « pero con condición, si se imprimiere, que ha de ser la de Lucanor algunas dellas ; aquí entra la citada prueba, de que aun las mías no lo son, pues hallará el que tuviere curiosidad de cotejarla, con la que anda en la Parte Quince12, que a pocos versos míos, prosigue con los de otros; si buenos o malos, remítome al cotejo. » Tomóme la palabra, y a pocos días me trujo el libro impreso, para que yo le dedicase a quien me pareciese, con que hallándome deudor al mandato, que no obedecí entonces, solicito enmendarle ahora, remitiéndosele a vuestra merced, con esta carta que sirva en él de [de]dicatoria, de prólogo, y disculpa, cuya vida, etc.

De V. M. que S. M. B.        

Servidor y amigo.

Don Pedro Calderón de la Barca