IdT – Les idées du théâtre


 

Préface

Autos sacramentales alegóricos, y historiales dedicados a Cristo Señor Nuestro Sacramentado

Calderón de la Barca, Pedro

Éditeur scientifique : Garrot Zambrana, Juan Carlos    

Description

Auteur du paratexteCalderón de la Barca, Pedro

Auteur de la pièceCalderón de la Barca, Pedro

Titre de la pièceAutos sacramentales alegóricos, y historiales dedicados a Cristo Señor Nuestro Sacramentado

Titre du paratexteAl lector : anticipadas disculpas a las objeciones que pueden ofrecerse a la impresión destos autos

Genre du textePréface

Genre de la pièceRecueil d’autos sacramentales

Date1677

LangueEspagnol

ÉditionEn Madrid, en la Imprenta Imperial, por Joseph Fernández de Buendía, y a su costa. Véndese en su casa en la calle del duque de Alba, in-4°.

Éditeur scientifiqueGarrot Zambrana, Juan Carlos    

Nombre de pages2

Adresse sourcehttp://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/4199032

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Mise à jour2014-01-10

Mots-clés

Mots-clés français

GenreAuto sacramental / comedia

DramaturgieSujet / intrigue

ReprésentationThéâtre représenté / théâtre lu ; mise en scène « mentale » ; contraintes de la représentation

RéceptionCour ; peuple ; œuvre isolée / compilation d’œuvres semblables ; histoire éditoriale

FinalitéMorale selon l’orthodoxie religieuse

Relations professionnellesDramaturge / acteurs ; imprimeurs

AutreSuppression des notes indiquant les citations

Mots-clés italiens

GenereAuto sacramental / Comedia

DrammaturgiaTrama / argomento

RappresentazioneTeatro rappresentato / teatro letto ; messinscena « mentale » ; costrizioni della scena

RicezioneCorte ; popolo ; opera isolata / raccolta di opere simili ; storia editoriale

FinalitàMorale secondo l’ortodossia religiosa

Rapporti professionaliDrammaturgo / commedianti ; stampatore

AltriSoppressione delle note di rinvio alle citazioni

Mots-clés espagnols

GéneroAuto sacramental / comedia

DramaturgiaAsunto / argumento

RepresentaciónTeatro representado / teatro leído ; escenificación « mental » ; imposiciones de la representación

RecepciónCorte ; pueblo ; obra aislada / recopilación de obras semejantes ; historia editorial

FinalidadMoral según la ortodoxia religiosa

Relaciones profesionalesDramaturgo / actores ; impresores

OtrasSupresión de las notas que indican las citas

Présentation

Présentation en français

En 1677, Calderón apparaît à la fois comme un monument national respecté de tous et un survivant, seul artiste de génie encore en vie dans l’Espagne de Charles II. Son travail de dramaturge se cantonne à la composition, chaque année, de deux autos sacramentales pour la Fête-Dieu madrilène, ainsi qu’il le faisait depuis le début de sa carrière, à quelques rares exceptions près, et aux désormais rares commandes émanant du Palais. Une production aussi réduite allait de pair avec le peu d’intérêt, sincère ou obligé, dont il fit preuve quant à la publication des Partes de ses comedias : depuis la réédition de la Segunda, en 1641, jusqu’à la parution de la Tercera, plus de vingt années se sont écoulées. Pourtant, en 1672 paraît la Cuarta parte, suivie de deux éditions frauduleuses de la Quinta en 1677, année où notre dramaturge se décide à publier douze des autos qu’il avait fait jouer auparavant. Dans son prologue transparaît la fierté de proposer des pièces qui avaient été vues par la royauté et par ses conseillers, ainsi que la modestie habituelle dans ce genre d’exercice ; on retrouve également les plaintes non moins habituelles au sujet des usurpations, des fausses attributions et des erreurs en tout genre dont l’édition est affublée. En revanche, il faut lire entre les lignes si l’on veut avancer ne serait-ce que des conjectures qui expliqueraient le retard avec lequel les lecteurs se voient proposer quelques autos sacramentales, genre rarement édité au XVIIe siècle par rapport aux comedias. En effet, on évoque la monotonie, le manque de variété que l’on essaie de nier ; toutefois, le fait d’accompagner les pièces allégoriques de loas et, avant toute chose, d’entremeses (usage que Calderón ne veut pas suivre, d’ailleurs, se contentant des seules loas), fait apparaître que les libraires renâclent à financer ce genre de publications. On est davantage convaincu par l’opposition entre le théâtre mis en scène et le théâtre lu, opposition particulièrement frappante dans un genre aussi abstrait que l’auto sacramental.

Présentation en espagnol

En 1677, Calderón se asemeja a la vez a un monumento nacional, respetado por todos, y a un superviviente, único artista de genio vivo en la castigada España de Carlos II. Sus labores de dramaturgo se reducen a la entrega anual de dos autos sacramentales para las fiestas del Corpus Christi madrileño, como venía haciendo casi desde el comienzo de su carrera salvo alguna rara excepción, y a los escasos encargos palaciegos. Esa producción pausada había corrido parejas con el escaso interés, sincero o forzado, por seguir publicando las Partes de sus comedias: desde la reedición de la Segunda, en 1641, hasta la aparición de la Tercera pasan más de veinte años. Sin embargo, en 1672 sale la Cuarta parte, seguida en 1677 por dos ediciones fraudulentas de la Quinta, el mismo año en que don Pedro se decide a dar a la estampa doce autos suyos recientes. En el prólogo que los acompaña encontramos junto al orgullo de ofrecer obras presenciadas por la realeza y sus consejeros, la tópica modestia del autor y las no menos habituales quejas al expolio y a los errores de atribución y de transcripción de los textos. En cambio, debemos leer entre líneas para conjeturar los motivos de la tardanza en ofrecer a los lectores algunos autos sacramentales, género raramente editado en el XVII en comparación con las comedias. En efecto, en las anticipadas disculpas a las objeciones se menciona la monotonía, la falta de variedad, que intentan desmentirse; pero la costumbre de acompañar las obras alegóricas con loas y, sobre todo, entremeses (algo a lo que don Pedro se niega, por cierto, pues sólo añade loas), ayuda a comprender la reticencia de los libreros a costear ese tipo de publicaciones. Más convincente resulta la oposición entre teatro representado y teatro leído, particularmente destacable en un género tan abstracto como lo suele ser el auto sacramental.

Texte

Al lector. Anticipadas disculpas a las objeciones que pueden ofrecerse a la impresión destos autos.

{NP1} Parecerá culpable especie de jactancia sacar a luz estos mal limados borradores que, desconfiada, la modestia tuvo por tantos años a la censura retirados, siendo así, que no sólo no es jactancia nacida de propio amor, sino violencia de ajeno agravio ocasionada, pues, no contenta la codicia con haber impreso tantos hurtados escritos míos como andan sin mi permiso adocenados, y tantos como sin ser míos andan impresos con mi nombre, ha salido ahora con un libro intitulado: Quinta Parte de Comedias de Calderón 1, con tantas falsedades como haberse impreso en Madrid y tener puesta su impresión en Barcelona, no tener licencia, ni remisión, ni del Vicario, ni del Consejo, ni aprobación de persona conocida. Y finalmente, de diez comedias que contiene, no ser las cuatro mías, ni aun ninguna pudiera decir, según están no cabales, adulteradas y defectuosas, bien como trasladadas a hurto para vendidas y compradas de quien ni pudo comprarlas, ni venderlas. Este consentido abuso que, mirando a otra luz, resulta en no menos considerable daño de terceros que en perjuicio de veinte y seis mil ducados al año, aplicados a hospitales y obras pías2, me ha puesto en recelo de que los autos sacramentales, que en su festivo día se han representado a sus Majestades y a sus Reales Consejos de más de treinta años a esta parte3, no corran (pues no hay quien lo impida) la deshecha fortuna que han corrido las comedias4; porque siendo, como son, tan escrupulosos sus asuntos, que por un término errado, o por la pluma, o por la prensa, puede pasar de lo sensible del ingenio a lo intolerable de la reputación, me ha movido (mejor dijera me ha forzado) a que ya que hayan de salir, salgan por lo menos corregidos y cabales, que para defectos bastan los míos, sin que entren a la parte los ajenos. Conque habiendo respondido a la primera objeción, paso a las demás que se me ofrecen.

Habrá quien haga fastidioso reparo de ver que en los más de estos autos están introducidos unos mismos personajes, como son la Fe, la Gracia, la Culpa, la Naturaleza, el Judaísmo, la Gentilidad, etcétera. A que se satisface, o se procura satisfacer, con que siendo siempre uno mismo el asunto, es fuerza caminar a su fin con unos mismos medios, mayormente si se entra en consideración de que estos mismos medios, tantas veces repetidos, siempre van a diferente fin en su argumento5 ; conque, a mi corto juicio, más se le debe dar estimación que culpa a este reparo, que el mayor primor de la naturaleza es que con unas mismas facciones haga tantos rostros diferentes. Con cuyo ejemplar, ya que no sea primor, sea disculpa el haber hecho tantos diferentes autos con unos mismos personajes.

Hallaránse parecidos algunos pasos; también en la naturaleza se hallan algunos rostros parecidos, y aunque esta razón salve este defecto, se añade a ella que este género de representación se hace una vez al año, y de una a otra de las que van en esta Primera parte ha habido distancia de más de veinte años6; y no es lo mismo haberlos visto con tanto intermedio divididos que hallarlos juntos debajo de un cuaderno, y así podrán suplirse si se miran no como repetidos, sino acordados7.

Parecerán tibios algunos trozos, respecto de que el papel no puede dar de sí ni lo sonoro de la música, ni lo aparatoso de las tramoyas8, y si ya no es que el que los lea haga en su imaginación composición de lugares9, considerando la que sería, sin entero juicio de lo que es, que muchas veces descaece el que escribe de sí mismo, por conveniencias del pueblo, o del tablado10.

Habrá quien diga que ha sido flojedad no sacar las citas a la margen. A que se responde, que para el docto no hacen falta y para el no docto hicieran sobra11.

Hasta aquí son, o lector amigo, o enemigo12, las objeciones que a mí se me han ofrecido, a que he querido anticipadamente responderte. Si a ti se te ofrecen otras, te suplico me las adviertas, para que en la Segunda parte o las satisfaga o las obedezca13, que mi ánimo está tan rendido al deseo de lo mejor, que, desde luego14, si en lo dicho o por decir hubiere una sola voz que disuene a la pureza de la Fe, o al decoro de las buenas costumbres, desde luego la delato, la detesto y la retrato15, y de ella pido a Dios el perdón y a ti la enmienda. Vale.

Don Pedro  Calderón de la Barca